Tener la oportunidad de hospedarse en el Hotel Museo Palacio de San Agustín, es tener la oportunidad de viajar en el tiempo.
Al cruzar el umbral de la mansión, se puede apreciar la riqueza cultural de San Luis Potosí .
Ubicada en el antiguo portillo de San Agustín, hoy calle Galeana, esquina con la antigua calle de la Cruz, hoy 5 de Mayo, se aprecia la bella casa señorial, ante la cual, el turista e incluso los propios potosinos, detienen su paso para admirar sus refinadas fachadas neoclásicas, en especial con los detalles de enmarcamiento de ventanas y cornisa de remate, sin dejar de lado los trabajos de cantería que son estupendos.
Esta residencia, es una de las expresiones más acabadas de la arquitectura civil de neoclásico potosino y afortunadamente se cuenta con documentación de su origen, lo cual hace el viaje en el tiempo en el que nos sumergimos, más rico en detalles.
En el siglo XVIII, los monjes agustinos levantaron este palacio sobre una antigua mansión ubicada frente a la “ruta procesional”, el camino que llevaba a través de las principales plazas y edificios religiosos de la ciudad de San Luis Potosí y desde el cual, las procesiones –como la procesión del silencio que se realiza cada Semana Santa- podían apreciarse en todo su esplendor. La casona fue construida justo entre la iglesia de San Agustín y el templo y convento de San Francisco.
Ésta mansión agustina fue utilizada para hospedar especiales invitados laicos, y entre las maravillas arquitectónicas que poseía el palacio, se encuentra una escalera circular, la función de la escalera de caracol es que no se siente el paso de los niveles hasta llegar al fin…el cielo, desde donde se dominaba el conjunto agustino, con su templo y su convento. Esta escalera marca dos ejes, uno horizontal y otro vertical; el vertical señala el tiempo, en tanto que el horizontal el espacio. En este recorrido se viaja libremente a través del espacio y del tiempo. A través de ella se fusionan el pasado, el presente y el futuro.
Cada una de las 20 suites del hotel está decorada de manera particular, tanto en el color de los muros como en el mobiliario, en el que se pueden encontrar los estilos Luis XV, Luis XVI, Napoleón III, Henry II y Victoriano. Y la decoración no tiene intención de ambientar un hotel boutique, sino dejar respirar al huésped la atmósfera que vivía la ciudad de San Luis Potosí durante la Colonia y en el siglo XIX.
Para ello se elaboró un magno proyecto en el que participaron –entre otros especialistas– un historiador, un arquitecto y un anticuario. Al primero le correspondió investigar en los archivos los datos históricos referentes a la casa. La recuperación arquitectónica apegada lo más posible al diseño original y la adaptación de nuevos espacios, fue tarea del segundo. Y al anticuario se le encomendó la titánica labor de buscar en los pueblos de Francia, el mobiliario idóneo para el hotel. Un total de cuatro contenedores cargados con aproximadamente 700 piezas –entre muebles y obras de arte catalogadas y certificadas con más de 120 años de antigüedad– arribaron a México desde Francia. Y después de cuatro años de intensa labor, el palacio revivio.
Quien se hospeda en este Museo Vivo, es invitado a asombrarse de su belleza como muchos años antes lo hizieron los personajes que pudieron estar alojados en sus habitaciones decoradas selectamente, se incluyen a ricos mineros, comerciantes, visitadores, autoridades eclesiásticas, importantes personajes de la milicia, distinguidas damas y caballeros. Por las tertulias de esta mansión, pasaron eminentes pastores, filósofos, musicólogos, sociólogos, y entre los que dejaron el seminario, destacados médicos, connotados profesionistas. Entre los que destacan el arzobispo de México Don Octaviano Valdés, el prestigiado pensador y maestro Don Antonio Branvila.
La decoración ha sido rescatada de vestigios existentes en la propiedad y mediante la tarea de investigación sobre los materiales utilizados.
El mobiliario, todo el ha sido traído de Francia, está certificado y catalogado, y ha sido restaurado de tal manera que el huésped pueda usarlo durmiendo en la historia, comiendo en ella y guardando sus pertenencias en los majestuosos armarios, de tal manera que el hotel se convierte en un verdadero museo viviente.
El servicio que aquí se ofrece, también queda fuera de lo establecido. El huésped es un invitado al Palacio, y será recibido por todo el personal, vestido a la usanza, dándole la bienvenida y lo conducirá hasta sus habitaciones sin necesidad de elaborar su registro inmediato a su llegada.
Ofrecerá un histórico recorrido por el museo a la hora que se disponga y se mantendrá siempre atento a las necesidades del visitante.
Las habitaciones están provistas con flores naturales y tendrán siempre fruta de mano fresca durante su estancia.
Cada habitación, debido a la diversidad de maderas, tiene su propio aroma y todas y cada una de ellas tienen su personalidad siendo totalmente diferentes.
Todas las áreas pueden ser utilizadas por el huésped, pudiendo paladear sus deliciosos alimentos en cualquier rincón dispuesto para este efecto, o disfrutando un buen vino, un puro o leyendo algún libro antiguo de la biblioteca del palacio en una de sus majestuosas salas, escuchando música elegida de acuerdo a la ambientación de cada área.
Para realmente descansar, las camas además de contar con los mejores colchones, están provistas de una cama de pluma de ganso térmica, menú de almohadas y por supuesto sabanas italianas de seda algodón de mas de 1000 hilos y las más finas amenidades BVLGARI.
Es un verdadero deleite disfrutar de la cocina de el lugar, en donde además de un solemne y excelente servicio, paladeará en las vajillas de Bavaria los más deliciosos platillos elaborados, especialmente para usted, por nuestro Chef, quien ha sido traído desde Francia para crear en cada platillo una verdadera obra de arte.
Además cuenta con maravillas modernas como un SPA donde podrá introducirse en una cápsula de oxigenación, desintoxicación, relajación y aromaterapia, previo a un masaje shia Tzu, piedras calientes, tailandés o el de su elección así como gran numero de tratamientos faciales y corporales.
Y por si ello no fuera poco al finalizar el día, un paseo en carruaje de época lo llevará a conocer las bellas calles, plazas y los majestuosos monumentos históricos, que debido a su iluminación artística han colocado a San Luis Potosí en el tercer lugar mundial en iluminación escénica, los barrios típicos o bien lo llevará a su lugar de elección.
Si desea una estancia fuera de lo común, el Hotel Museo Palacio de San Agustín le garantiza una estancia inolvidable y llena de sorpresas.