Saltan contra la corriente

Cunicultura Jalisco
Los productores ven con esperanza el futuro de la actividad.

Los cunicultores de Jalisco debieran dedicarse al cultivo de salmón, una especie acuícola que va mejor con su naturaleza, pues tal como el pez, estos productores a pesar de luchar día tras día contra la corriente van «saltando», avanzando y creciendo su actividad.

Y es que pese a contar con una mínima información técnica y capacitación sobre el manejo del conejar, mantienen una formación empírica que al momento les ha ayudado a salir adelante; además, la poca cultura del consumo de carne entre la población jalisciense ha provocado la pérdida de oportunidades de comercialización con grandes empresas restauranteras.

Por si fuera poco, tienen que mantener costos competitivos, sin la posibilidad de realizar compras en común y, finalmente, día tras día se enfrentan a la tentación de vender sus conejos como mascotas, algo tal vez más redituable, pero contraproducente al mismo tiempo: ¿Quién quiere comerse a su mascota?

Joel Mejía Sánchez, presidente de la Asociación Local de Cunicultores de Guadalajara (ALCG), nos recibió en un pequeño local donde mantiene su clínica veterinaria, en el populoso barrio de Santa Tere, en Guadalajara, para platicar sobre una actividad en la que ve grandes oportunidades y promesas.

Sobre la Asociación

La ALCG recibió su registro oficial en junio de 1995, fue fundada por solamente cinco socios. Actualmente son catorce socios inscritos que mantienen sus granjas en municipios como Acatlán, Ameca, Etzatlán, Autlán, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.

«Es una actividad en la cual muchos socios ya son de edad avanzada y lo toman como una entrada extra. Aunque hoy en día hay varios jóvenes médicos veterinarios y de otras profesiones que están interesados en la actividad y queremos producir un poco más de carne de conejo», nos confía.

Falta información

Según comenta Mejía Sánchez, lamentablemente en el país no existe la información necesaria con la cual se pueda dar una capacitación a los productores, todo es con base en los conocimientos propios y la transmisión de los conocimientos de un cunicultor a otro.

«Es cierto que ahora con la Internet puedes tener información de todo el mundo, pero no encuentras algo muy profundo para cubrir las necesidades. Por ejemplo, muchos no saben que una coneja debe tener ciclos de 33 días, cosas que en los libros no vas a encontrar. Los técnicos Profemor tampoco están capacitados en este ramo».

Actualmente, en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara existe un centro de investigación donde crían conejos, afirma el líder de los cunicultores, «es donde nosotros aprendemos, pero en sí no hay dónde estudiar esta actividad».

Cultura adversa

Otro punto adverso es el hecho que en México muchas personas desconocen las cualidades de la carne de conejo o si las conocen no es de su agrado comerlo, pues existe la idea falsa de que el animal tiene parentesco con los roedores.

«En realidad pertenece a otra familia, a la de los Lagomorfos. Antes los mismos libros lo clasificaban como roedor, pero no es así, ya lo clasificaron de otra forma, pues no roe».

Así también se tiene la idea de que es un animal cazado en el campo, que no se sabe el origen de los animales que se ofrecen en los restaurantes.

«Eso no es así, la gente debe tener más confianza en el consumo de la carne porque ya están bajo estrictas normas de producción y calidad, no les damos alimentos de desperdicio, sino alimento balanceado, hay una gran mejoría del producto», se apresura a explicar el entrevistado.

Oportunidades perdidas

La comercialización de la carne de conejo (de entre 100 a 150 kilogramos por semana por productor), principal producto de la actividad, se realiza en un mercado «bajo», refiere el líder de los cunicultores.

«Se va con el rosticero de la esquina y se le ofrecen diez o quince conejos y que cada quince días o cada semana te va a estar comprando; vamos a un restaurante que en su carta maneje el conejo, a abrir mercado u ofrecer el producto con los chefs», explica.

Hace tiempo hubo un ofrecimiento de una empresa de cadenas de restaurantes, que querían seis toneladas por mes, pero no lograron cubrir el pedido.

Por otro lado, también hay interés por parte de los supermercados, el problema aquí es que el productor no tiene la capacidad del crédito que solicitan los supermercados de 15 a 30 días al pago de cheque.

Apoyos y planes

Durante el año 2005 los cunicultores recibieron apoyos individuales de 50 por ciento a fondo perdido por parte de la Alianza para el Campo para fomentar la producción cunícola. «Si no fuera por esto yo creo que ya se habría acabado la actividad, pues no hay cultura para consumir la carne y no hay capacitación para el productor», comenta Mejía Sánchez.

Para este año esperan lograr su primer apoyo como organización para construir una pequeña planta de alimentos balanceados y de esta manera abatir los costos de producción.

Otro proyecto en puerta es el de crear una empresa integradora por medio de la cual los cunicultores puedan ofrecer su carne a supermercados de manera conjunta, de esta manera juntar al menos mil 300 kilogramos a la semana y que sea esta empresa la que liquide a los socios y ofrezca el crédito que los supermercados solicitan.

«Hemos crecido a pasos agigantados. Personalmente hace cuatro años inicié con una granja de 200 vientres, ahora ya son 500, nos tuvimos que mover a Zapopan y este año pedimos apoyos para meter mil vientres y de ahí puede partir algo más grande», finaliza.

Fernando Reyes Pantoja