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Fidencio, una tradición al norte de México “La
cámara fotográfica es un instrumento El fidencismo es un fenómeno sociocultural que se inserta en la religiosidad popular del noreste de México. El territorio de Espinazo, municipio de Mina, Nuevo León, se transforma en un espacio sagrado, ya que los fidencistas se apropian de él al celebrar las fiestas del “Niño Fidencio” cuando conmemoran su onomástico, su santo y su muerte en los meses de marzo y octubre. El fidencismo surge de la vida de José Fidencio Constantino Síntora, quien presentó cualidades que lo distinguían del resto de los hombres, poseía poderes y cualidades sobrenaturales que se asocian con un origen divino. Realizaba curaciones a partir de su conocimiento en la herbolaria, recurriendo a cánticos y oraciones en sus rituales. Por ello, el fidencismo presenta una carga sincrética entre el espiritismo, el catolicismo popular y el curanderismo. Fidencio pensaba y actuaba como un infante, aspectos que al vincularse con su rostro lampiño y sus rasgos pueriles, validaron su reconocimiento como “Niño Fidencio”. Luis Agundis acude a Espinazo ostentando otro fin, que el de los fidencistas, éstos acuden para conciliar el milagro que los ha de investir de energía en una vida renovada; mientras que Agundis recorre ese territorio con el fin de discurrir su argumento a través de la fotografía; ahí logra una aprehensión de la búsqueda de la fe, de su inherente manifestación en los rituales y de la exposición del milagro; sabe aprovechar la capacidad que tiene la fotografía para comunicarnos en este caso, el contenido y la carga simbólica que adquiere el fidencismo. Fotografías: Luis Alberto Agundis Moreno |